De acuerdo a las tradiciones de los Tepehuanos y Tarahumaras el agradecimiento viene del alma, la palabra si no parte de ese lugar es impura y viene cargada de lo que encuentra a su paso en el transcurso de los labios al oído, si te encomiendas a tu Dios cual fuera éste, parara la ponzoña que carga la lengua más lo que enancha tu oído. En lo personal les quiero comunicar de que sí existe la brujería y al mismo tiempo le guardo gran respeto, me inclino más que nada por el lado científico por ser el mas plausible a su comprobación, de ¿cómo funciona? muy simple con plantas y algunos brebajes, es importante entender que la misma penicilina y muchas medicinas provienen de plantas y hongos, una cierta combinación de yerbas pueden embrujarnos y hasta destruir parte de nuestro cuerpo, la misma locura puede lograrse por estos medios. Hay brujos que han recibido una gran cantidad de conocimientos acumulados por generaciones en nuestros mismos pueblos, conocimientos que son lo suficientes para causar grabes daños y así mismo para ayudar a la ciencia, según sea el caso, pudiéramos entrar más afondo en éste tema pero solo les diré que se cuiden de lo que comen, tomen ó se unten, les garantizo que se puede hacer brujería.
El embrujo: No tiene usted estimado lector la idea de lo dramático que puede ser la posesión diabólica y la liberación de un embrujo. Este es un tema que aparece a través de la historia, pues muchas culturas han hablado de el. La ciencia lo niega, en que dos cuerpos puedan ocupar el mismo espacio, pero en este caso no estamos hablando de dos cuerpos estamos hablando de energía, por medio de alguna toma o ungüentos aplicados la materia no se destruye se trasforma, pero siempre poseerá energía, todo absolutamente todo tiene energía, el espíritu algunas veces se hace errabundo y algunas otras se pierde, según nos dicen los curanderos de nuestros pueblos y según ellos es por que sin pedir permiso brujos malos toman posesión de espíritus débiles dejándolos a la merced de sus maquiavélicos deseos. Existirán espíritus errantes que no han tropezado con el camino que los lleve al lugar de donde se les tiene circunspecto a los muertos ó serán esencias de una extraña dimensión, ignorada y sin lazos a nuestro mundo, en fin nuestra circunstancia humana acaso no tiene ó comprende sus significados, por ser casos del mas allá ó solo jugadas del pensamiento en momentos de alucinación. Toda mi gente es de corazón sencillo y nunca tratan de hacer el daño a sus semejantes, son gente de muy buen parecer que su caballerosidad es de admiración, solo se limitan a vivir la vida y guarecerse en la magia de alguna vieja oración, para ahuyentar al maligno ó a la cura de algún sobresalto con el trago de un buen tequilita. Durante el día se vive la vida a veces ocultando la cruda realidad, una vida llena de misterio que se presenta hermético a los del mundo exterior, es algo especial que se lleva guardado en el corazón profundo y al llegar la noche hay que vivir sus misterios, hay que contar esas historias que se llevan guardados con recelo por tanto tiempo, herencia de éstas tierras y que se acompañan en la mesa, en frente de las fogatas ó en un velorio allá cerca de la madrugada. Imaginatorios ó reales, éstos aparecidos fantasmales forman la danza en que tarde ó temprano los sones empiezan a desfilar y hacer el rato más ameno, en todos éstos pueblos se asegura verlos transitar silenciosos y en la mayoría de las veces sus apariciones son aterradoras, entre los caminos viejos y esas casas desoladas abandonadas por el incasable tiempo de cambios, la mayoría de éstos lugares cuentan entre sus telarañas historias y hechos de escalofriantes sucesos. Son demasiadas las historias donde se encuentran los fantasmas perturbando a las poblaciones, algunas de ellas son encantadores relatos en los cuales la imaginación nos trasporta a lugares ajenos a nuestra misma trascendencia, en el mismo cielo pero en diferente tiempo, una superstición entre mas antigua sea más antagónica y real y nos parece que en nuestra mente rueda el pasado en el que nos imaginamos costumbres, hábitos y usos, se abren las ventanas alsoñar despiertos a esas costumbres que se han ido con el tiempo, aquí les compartimos algunas historias que las gentes cuentan y no han querido desaparecer de nuestros recuerdos. Aqui les muestro el significado de los puntos cardinales en las creencias de nuestro antoguo pueblo Tepehuano.
El Este es el lugar de la iluminación el espacio de la concepción, es la dirección representada por la primavera junto con sus nuevos y vigorosos florecimientos, la dirección del sol es la que aporta el calor, el fuego y la vida misma al mundo y entre esta cultura nos recuerda que es la acción del sacrificio, nos dice que todas las cosas de este mundo tienen un precio, a veces para recibir algo se debe pagar ó sacrificar algo a cambio. El Sur es el lugar de la consolidación, es la dirección representada por el verano cuando el retoño de la vida prosigue hacia la plenitud, es el andar directo a la grandeza de lo predestinado y entre el crecimiento representa las actividades mundanas que forman parte de la vida espiritual, la abundancia y las realizaciones se relacionan con éste punto cardinal. El Oeste es el lugar del disfrute, el espacio del adulto, y esta asociado con el Otoño, cuando el crecimiento alcanza su madurez marcado por todos los costados, entre las mismas danzas se dicta el cuidado con el ser del mas allá, la misma muerte camina en esta dirección, es el lugar donde la vida se trasforma de un estado a otro, es el punto cardinal relacionado asimismo con nuestro doble, el otro, la sombra que dirige los pasos a seguir al mundo no material ó al mismo Yo oculto. El Norte es el lugar de la reflexión serena, el espacio del hombre de edad, esta representado por el invierno, la estación en que la fuerza se retira, por éste punto es donde entra la sabiduría y la resolución de los problemas, muy relacionado con lo que tenga que ver con los ancestros, familia y descendientes, en este caso la mirada cuando en este lugar algo me tocaba el corazón, muy dentro de mi decía que en mi descendencia de alguna forma también yo pertenecía a este clan. La sangre que recorre mis venas pertenece a estas culturas de una forma u otra, hacia el norte miro reclamando mi parte de mis antepasados Tepehuanos, perdida y teñida entre los campos de este mismo cielo algunos siglos atrás, en su casi exterminio por los de la conquista, en la que quedaran en su mayoría mujeres y niñas que se aparearon con los blancos y negros formando lo que somos hoy en día.
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Chamanismo en Tepehuanes: Para comprender y entender nuestro pasado en el campo del chamanismo, psicoactivos, brujerías y la trascendencia del mundo indígena antes del arribo de los conquistadores del viejo continente, es imperativo poner nuestros sentidos abiertos escuchar y tratar de entender sin dejar las puertas del alma cerradas, el ala de la gracia es alentadora y conllevadora a los lugares en que se presenta al que con gallardía busca, los encuentros son la ostentación de las mil preguntas que de un solo cerrar y abrir de ojos se contestan. El mundo Tepehuano indígena de nuestra región era en su gran totalidad regido por el Rey Tepima junto con el chamán mayor, según nos cuenta la historia en nuestro caso uno de ellos fue Cuautlatlas ó con su nombre de bautismo Don Pedro de Oñate. El Chamanismo antiguamente fue practicado por una elite sacerdotal y después de quinientos años de lo que conocemos como chamanismo, no es el chamanismo auténtico, está desprovisto de lo que es el trabajo de autodescubrimiento, podemos decir que lo que se efectúa es como la medicina oficial donde el paciente va al médico a que le recete y le solucione su afección por medio de sustancias químicas sin tan solo llegar a la esencia de la enfermedad, siendo el padecimiento espíritus muertos ó decadentes, este mundo se encuentra entre el astro y la senda tomada en un arrebato de desubicación letárgica en momentos en los cuales el cuerpo no responde al comando espiritual, por lo tanto la enfermedad se acresenta y desfallece el pensamiento de la reacción, produciendo cura alguna sin conocer el malestar es jugar con el fuego interno mismo y el dolor en el alma es el que sin conocer nos arrebata el sentimiento de vida terrenal y nos preguntamos ¿Cuáles son mis padecimientos? ¿Y del por que ese sufrimiento eterno que llevo en el alma? en la filosofía interna de nuestras mentes sentimos que nos heredaron una alma cansada, llena de sufrimientos, la cordura misma se pierde tratando de encontrar el grillete que nos aprisiona y aprieta el alma, este dolor interno con solo un suspiro que se derrocha rápidamente, se piensa que escapó el dolor y la cura llego en ese preciso momento de la exhalación de un ser vivo. El chamanismo es una forma de conducta disciplinaria en la que se obtiene ayuda y conocimientos, basado en la certeza de que no tenemos necesidad de limitarnos y localizarnos a maniobrar en una realidad y una dimensión cuando necesitamos ayuda. Existe una verdad que nos puede prestar ayuda en la vida, una efectividad llena de belleza y armonía dispuesta a ofrecernos el mismo tipo de sabiduría y conocimiento sobre el que leemos en los escritos de los grandes místicos y profetas, lo único que debemos hacer es mantener la mente libre de prejuicios y realizar el esfuerzo para seguir los senderos del chamán, senderos que son interminables como el cosmos del cual nos da luz y oscuridad y la limitación es infinita, igualmente ha estado ahí desde siempre, entre los campos cansados de presentar sus inquietantes logros medicinales para la subyugación de los males que nos arrebatan la vida misma, entre las orillas del río lobo, Tepehuanes y el arroyo del Venado se encuentran las curas a miles de padecimientos la mayoría siendo maquinados en la memoria misma, decía mi estimado con una boconada de humo escapando de entre sus labios y después con un suspiro mas “OH, Tepehuanes”
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El Hombre sin Cabeza: Corrían los primeros días del año de 1919 y la Revolución apenas se apaciguaba en los lugares cercanos a La Purísima para cuando esta historia ó leyenda se llevara acabo, se cuenta que el Sr. Eliseo Díaz fue colgado en un frondoso mesquite en la zanja donde hoy en día es la escuela, solo pasando el puente era un zanjón profundo con un puente colgante y al final unos tablones, fue colgado por la cordada del Diente Largo, que asolaba la región para esos entonces, (más adelante hablaremos de este personaje en la historia de este pueblo). Pos de alguna forma Don Eliseo y éste desalmado no se avinieron en el pleito de los moloncos y poco tlazole de su tapanco o pequeña troja pa’ sus animales, mas que nada era rastrojo, era todo lo que tenia pa’ sus animales flacos y ya casi hasta esos les habían terminado, querían lo poco que le quedaba para sus propios caballos y de las tropas, la Revolución era mala y en las secas de invierno po’s dejarlo así bailando con toda su desesperación le contestó mal a ese mal nacido dientón y de un derechazo le pegó con la cuarta en la cara y Don Eliseo le contestó con una escúpida en la asoleada y reseca cara, el muy ladino ordenó que lo colgaran en el árbol y que no emporcaran las reatas que lo colgaran con un alambre, dicho y hecho lo subieron al barranco y lo empujaron al vacío, en su columpiada la fuerza del tirón le cortó la cabeza y los borbollones de sangre saltaban para todos lados, sus ojos nomás media vuelta dieron y el cuerpo se retorcía como el de las gallinas, estuvo feo y entre carcajadas los muy puercos se divertían, lo raro es que a los ocho días la mitad de los de la cordada habían muerto por causas no naturales, decían quede un susto ó de un mal puesto. De diente largo no se supo más, pero eso sí de las apariciones son y fueron innumerables, por toda esa zanja desde el campo santo hasta el arroyo.Ocurrió éste encuentro en el año 1983 y lo escuché por primera vez en un insólito velorio cerca de la madrugada, en las últimas platicas esperando que amaneciera para ir a cavar la tumba del recién llamado al más allá, que es una tradición muy antigua que se practica en estos pueblos. El nombre lo omitimos por que después de platicar con la persona del suceso me pidió que lo mantuviera anónimo por la razón de que lo tacharían de desvariación al punto de la misma locura, siendo un personaje que a mi ver es intachable, por esta razón lo llamaremos Don Antonio. El conocía a todas las personas y animales que atravezaban a diario por ese pequeño puente atrás de la escuela Ignacio Zaragoza como toda persona que ha pasado toda su vida en el campo pues por más de veinte años ha recorrido el mismo camino, nunca había notado nada extraño hasta que presenció un hecho que lo aterrorizó bastante. Todo sucedió una noche de febrero, en aquel momento Don Antonio tenía prisa por llegar a casa, había tenido un día atareado en la Aguacaliente y quería llegar a cenar junto con su esposa e hijos aunque era un señor trabajador y dedicado a sus labores, mantenía su primer prioridad que era su familia, de alguna forma esa noche se le atardeció sin darse cuanta, regresando con la luna como compañera de sus pasos por la medianega y cerca de las diez se acercó a la entrada del pueblo. Era una noche fría y obscura al aproximarse al puente de la zanja, parecía que las nubes se tragaran a la luna, súbitamente sentí que un escalofrío recorría toda mi espalda y en esos mismos instantes escuché algo de ruido, conocedor como era me percaté con gran sorpresa de que alguien me seguía, no quise voltear por completo la vista. Pues de la nada un intenso e inexplicable temor me invadió, solo atiné a acelerar el paso y armándome de valor ya tenía la mano puesta en el cuchillo que traía terciado en la cintura, siempre lo cargaba para las ramas o algún animal que saliera de sorpresa, sin embargo cada vez que sentía que más y más se acercara ésta persona más miedo me daba y del cuchillo ni me acordaba. Yo he escuchado en el pasado mucho acerca de los aparecidos y lo que en verdad se siente, pero era incrédulo de todo esto, los espantos eran algo de lo que nunca creería yo, pero allí mismito el miedo que sentí en esos momentos era indescriptible, un sudor frío me estremecía desde la cabeza a los pies y con lo poquito de valor que me quedaba decidí enfrentar a lo que fuera que estaba detrás de mi muy cerca, armado de valor dí la vuelta de repente y lo que miré me paralicé por completo de terror, era un hombre alto, robusto de buen tamaño con ojos espeluznantes y rojos como queriendo lanzar fuego de su sonrisa apagada, sus facciones más bien parecían no tener forma, su rostro era solo un borrón. Ya no pude moverme estaba inundado del terror y el pánico, quería gritar, quería correr más nada pasaba, alrededor de éste hombre no había nada, parecía que se lo tragaba todo la oscuridad cuanto estuviera cerca, éste misterioso hombre ó lo que fuera mostró una mano roja con un alambre sangrando y con la otra mostrándole una bolsa con dinero dorado, en aquel momento era mayor miedo que cualquier cantidad de dinero que se me presentara así que lo rechacé, el aparecido me lo ofreció de nuevo tampoco la acepté, en parte por que el miedo que sentía me lo impedía estaba completamente inmóvil. Al mirar el horrendo ente del más allá que su oferta no era aceptada dio media vuelta y partió sin hacer ruido como si cabalgara en el mismo aire que se sentía tan denso como la oscuridad. Dentro de algunos momentos Don Antonio sentía que la normalidad regresaba a su alrededor y poco a poco se recuperaba de la impresión y con paso lento y cansado casi arrastrando con rumbo a su mas que nunca deseada casa. Al llegar a su casa el susto era tan grande que no quiso comer, que en cuanto se sentía un poco mejor empezó a contarle a su esposa los hechos recién sucedidos y ella normalmente también se llenó de pavor por la forma en que se dieron las cosas, esa noche se acostó sin probar bocado. Tempranito se levantó para partir con rumbo a la aguacaliente y aunque no pudo pegar los ojos en toda la noche, en el camino para cruzar el puentecillo se paró para analizar precisamente el lugar donde la noche anterior pasara tan desagradable encuentro y lo raro es que no encontró nada anormal. En esos momentos sentí que la vida misma me jugara una mas, quería tener la razón que cuando menos fuera alguien tratando de asustarme o de que no era un sueño lo que me pasara, es por eso una de las razones que no me gusta platicar de estos sucesos. Como era de costumbre regresé casi a la misma hora de la noche anterior y no sucedió nada, así trascurrieron como siete días sin que pasara nada extraño en mi diario caminar. Durante estos días no hubo ningún incidente pero a la semana siguiente de nuevo hizo su aparición el siniestro hombre, esta vez sin su cabeza y de las penumbras apareció con su paso lento y cubierto por completo de la oscuridad de la noche en un espectral silencio, sí ahí estaba de nuevo en el mismo lugar y en enfrente de mi, esta vez no vino de atrás sino frente a frente esperándome con la misma aterradora apariencia. Me volvió a ofrecer esta vez solo la bolsa de monedas sonoras al descender la mano y acercarla cerca de mi, no la podía aceptar el miedo y el mismo temor del que querría a cambio de su entrega, con la mirada sin poder mover absolutamente nada, con palabras guturales le dije una vez más que no, parecía que nos comunicábamos con el pensamiento, de la nada apareció rodando la cabeza y en frente de mi a tan solo dos pasos se detuvo y con una voz de ultratumba, el olor de tierra húmeda y el viento frío calarte de los mismos huesos dijo: - Me volverás a ver tú y algunos de tus descendientes y tarde que temprano la aceptaras. Desde entonces me he preocupado en qué voy hacer la siguiente vez que lo mire, le tengo miedo más que nada, te confieso que tengo miedo aceptar el dinero no sé como lo pagaré ó bajo que condiciones quiere que se lo pague. Mi vida desde ese entones no es la misma, el temor siempre me acompaña, entre sueños aparece y así mismo desaparece, son algunos años no lo he mirado mas pero la incertidumbre me acaba, me desgasta y lo peor de todo es que si lo comparto abiertamente seré el hazme reír de la gente, más que la verdad ha pasado más de diez ó doce años de aquello y no lo he vuelto a ver y cualquier ruido me anuncia automáticamente la aparición en mi mente. Si de alguna forma tienes el encuentro piensa más de dos veces si tomas el dinero o tal vez el mismo temor te lo impida, nunca te dejes ganar por el miedo, suerte…
La Llorona: La llorona, la mujer fantasma que recorre las calles de todo el mundo hispano en busca de sus hijos, también llegó a nuestro pueblo, éste personaje de leyenda cuya presencia atemoriza no solamente a pequeñines sino también adultos y es conocida en todo el territorio mexicano, en nuestra tierra cuenta la leyenda de una mujer allá por los años 20s, mujer de alcurnia, joven y bella y que en lazos nupciales la tomó un señor mayor, bueno, responsable y cariñoso de descendencia del Presidios y que la consentía del todo, la trataba como una niña, su único maldito defecto que en aquellos entonces plagiaba alrededor de la comarca, era pobre y no tenía alguna fortuna, eran en medio de la desesperante revolución, el mundo del Venado se encontraba sumido en la depresión. Las mismas telarañas se encontraban esparcidas en las habitaciones, el mundo en que se presentan estos sucesos eran escalofriantes, la vida misma debilitaba el pensamiento del que le tocara vivir estos difíciles tiempos de guerra, muerte y de todos modos él quería demasiado a su esposa. Sabiendo de antemano que a su mujer le gustaban las cosas buenas, trabajaba en el campo de sol a sol para tratar de proveer y satisfacer las necesidades económicas de su esposa, la que sintiéndose muy consentida despilfarraba todo lo que el buen hombre le daba y demandándole más cada día. La pareja tuvo dos hijos, ella con muy poco cuidado para los niños, viviendo con ellos la hermana menor del señor y encargada del cuidado de los pequeñines mientras que su mujer se la pasaba durmiendo tarde y sin hacer nada por sobresalir y progresar. De ésta manera pasaron bastantes años y el pobre hombre enfermó gravemente, al poco tiempo murió llevándose la canasta de las tortillas consigo, la viuda se quedó sin un centavo, la hermana se casó en esos días y se fue con su marido pal rumbo de Tepehuanes y los pobres chamacos que le pedían de comer. Comenzó por vender sus muebles y enseguida la casa localizada en el centro del pueblo, como también le siguieron los pocos animales que tenían e inclusive los pequeños regalos que le diera su marido empezaron saliendo uno por uno, con lo que la fue pasando por algunos días. Eran contados los recursos que le quedaban y al sentirse inútil para desempeñar algúna labor, lo pensó mucho por todo un día y al final lo decidió, diciéndole a los niños de cuatro y siete años de edad que los llevaría a las pilas a un pequeño paseo. Los chamaquillos bailaban de alegría, ya que era la primera vez que la doña los acompañaba a un paseo, pues ella siempre ocupada con sus cosas tontas y triviales. Los tomó de las manos apurada casi corriendo como si tuviera prisa por llegar a las pilas, estuvo lloviendo toda la mañana y en la tarde se calmó la lluvia por algunas horas y ella aprovechando, corrió por unos instantes hasta llegar a las pilas y sin contratiempos tomó de la mano al más pequeño arrojándolo al centro del arroyo siguiéndole el segundo y con las manitas le hacían señas de que necesitaban su ayuda, se estaban ahogando. Pero ella tendenciosa y frívola, miraba como se los iba llevando la corriente y entre los remolinos del agua se miraban los gorgoritos que se hacían con las burbujas de los últimos respiros de los infortunados, hasta completamente desaparecer. El agua parecía quedarse quieta, a sus hijos se los llevó la corriente estaban muertos y en su mente revoloteaba la idea. Como autómata se retiró del lugar y al tomar el callejón para el pueblo salió como alma que lleva el diablo y por el mismo remordimiento inmediatamente su consciencia la hizo regresar al lugar del crimen, todo era inútil las criaturas habían pasado a mejor vida, cuando se dió cuenta de lo que había hecho, se tiró ella también al arroyo y pronto se podían ver dos cadáveres de niños y el de una mujer flotando en el arroyo. Dice la leyenda que a partir de esa fecha a las doce de la noche la señora venía del panteón viejo a llorar su desgracia, salía del cementerio (donde les dieron cristiana sepultura) y cruzando el pueblo dando alaridos y gritando, -¡Aaaaay mis hijos! donde estarán mis hijos!! Y así hasta llegar al arroyo en frente de las pilas donde desaparecía de entre las negras noches, se dice que las personas que la miraron, era una figura de negro con la cara desfigurada, apariencia de mujer alta, muy delgada, de vestido negro y liso. Mas bien parecido a la mortaja o la vestimenta que se enterraban a los difuntos de aquel entonces, con un pañuelo negro y fino, cubriendo su cabeza y enseñando parte de su rostro color verde pálido, ojeroso y siempre lloroso, el viento agitando sus cabellos largos y maltratados, erizados cual vibrantes alas negras de algún cuervo sacado de un maléfico cuento de terror, los mismos alaridos dejaban el chillido en las orejas por días, las mujeres cerraban los postigos de las casas y los hombres que se quedaban tomando con algunas copas hasta la borrachera se les quitaba al mirar el espectro flotando con sus ropas hechas tirones y el esqueleto de negro, la gente atemorizada por tantos años que después fueron sus visitas menos frecuentes, si la miras en alguna trasnochada no la sigas que puede confundirte con alguno de sus hijos…
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