Tepehuanos:
El reacomodo de los tepehuanes en la sierra al tiempo de la conquista parece haber sido
consecuencia de la ruptura de la cultura mesoamericana de Chalchihuites hacia 1350, tal vez
fueron los Mexicas desplazados y después formaron lo que hoy conocemos como la Ciudad de
México.
Los Tepehuanes fueron un pueblo que sobresalió a la conquista, que su mitología y sus lazos
religiosos en los cuales incluye a Ixcaitungu que significa Lucero de la mañana, el hombre que
manda y es de aquí donde viene el nombre de Ixcai, el que gobierna y la misma estrella comedora
de huaraches, que anuncia la llegada de la noche y entre los escritos de esta época su mención
es por más que simbólica el gran apego a tantos y tantos hechiceros que habitaban ésta región,
siendo Ixcai el patrón de los chamanes y brujos cuyo cuerpo aún en la actualidad sigue expuesto
en los pocos Tepehuanes del Mexquital, lo cual un gran chiquihuite contiene su esqueleto
milagroso, lugar de la peregrinación por encontrarse el bastión y baluarte principal del Tepehuano,
éste lugar tan solo con visitarlo y poner de cerca la parte enferma del cuerpo es milagrosa la
sanación con los poderes del gran comedor de huaraches.
En 1616 los Tepehuanes concertaron una gran insurrección, los antiguos hechiceros
propagaron las ideas de libertad y ofrecieron que vendría del oriente un varón poderoso que los
libraría de los españoles preparados en absoluto secreto, el 16 de noviembre estalló el movimiento
en todas las misiones, la guerra que se hizo entonces a los Tepehuanes (1617) fue de exterminio.
Por eso la llegada a México de los Jesuitas en 1572 se produce en el momento más oportuno.
La Compañía de Jesús apenas nacida en la Iglesia presta en la Nueva España una ayuda de gran
valor en colegios y centros educativos. Hacia 1645, la Compañía tenía en México 401 Jesuitas
de los cuales unos atendían dieciocho colegios, cada uno de ellos con más de seis sujetos y otros
atendían Parroquias ó Misiones

Por lo que a las Misiones se refiere a partir de 1591 los Jesuitas iniciaron en la periferia de
México al oeste y al norte sobre todo, en condiciones durísimas con frecuencia unas Misiones
que llegaron a ser famosas en la historia del Nuevo Mundo, aquí una de ellas era la Misión de
Tepehuanes una de tantas regadas en la Nueva España.
En esas zonas ocupadas por tribus primitivas que ni habían estado sujetas al Imperio Azteca
ni tampoco a la corona española, los Jesuitas realizaron una heroica acción misionera, casi
siempre regada con la sangre del martirio.
El mismo acomodo y males traídos fueron los causantes del decline constante de la población
Tepehuana, para cuando en 1597 a 1800s la población disminuyó de 344,500 a solo 50,500 y
para el año 1800 en todo el Estado de Durango solo existían 1000 naturales, mientras los
grupos como los españoles y de más castas progresaban.
Para el día 12 de noviembre de 1616 fiesta de la presencia de la Virgen María los misioneros
que trabajaban con los Tepehuanos para planear la celebración de una gran fiesta con motivo
de la estatua de una Virgen que se iba a colocar en la Iglesia de San Ignacio del Zape.
Todos estaban confiados y se prestaban a partir, cada uno en sus respectivos puestos a tan
faustoso evento, en sus mentes nunca sospecharon que contra todas las apariencias indios
Tepehuanos rebeldes al yugo español y hacerse cristianos habían planeando acabar con todos
los misioneros y la presencia de todos los intrusos en su territorio y tuvieron éxito en sus planes
dando muerte a ocho Misioneros Jesuitas, entre ellos el Padre Fonte. Por estimarlo de interés.

Los Ubamarianos:
Se comenzó pues, la doctrina con gran fervor entre el doblegado a veinte y cuatro de octubre
de éste año de seiscientos y siete, verdad es que el enero antes el Padre Ramírez tuviera algunos
problemas de salud reponiéndose a su completo estado, los indios antes mencionados son
gente de rápido aprendizaje y fué tanto el aprovechamiento que en poco tiempo los de mejor
ingenio supieron las cuatro oraciones en su lengua en cuatro días y los demás en ocho y no es
mucho hacerse en tan breve tiempo, por que aprenden con arte de memoria local, ésto
significando que su forma de aprendizaje dejaba sin palabras a los De Castilla por los métodos
empleados en un mundo también completamente nuevo a éste sistema poniendo unas
pedresuelas en el suelo y señalando a cada una con una palabra de la oración que aprenden.
En la Misión de Santa Catalina cerca de Santa Cruz estaba un ídolo llamado Ubamari y muy
nombrado y de él tomaban su antiguo nombre y se llamaba Ubamariano, este era de piedra, de
cinco palmos de alto, la cabeza de hombre, lo restante de columna, estaba en la cumbre de un
cerrillo donde está el pueblo fundado, las ofrendas que aquí junta, así eran flechas, ollas de
barro, huesos de animales, yerbas, ramos, cuentas de diferentes maneras y por debajo de él
estaba otro idolillo a manera de caracol también de piedra y aunque desde luego pudiera el
padre derribar al ídolo, disimuló hasta tenerlos primero persuadidos y enseñados la adoración
de un solo Dios Verdadero, hacedor de todas las cosas. Después de lo cual fue fácil hacerlos
entender del engaño grande del demonio, porque no se exasperasen ni recibiesen mal nuestra
doctrina.
Pero el mismo día que se hubieron que baptizar los que para ello estaban dispuestos, tomando
el cacique el ídolo lo despeñó por el cerro abajo y vino a dar en lo mas hondo del rió perdiéndose
al poco tiempo entre las aguas desbordadas, arrastrando a éste ídolo y ocultándose entre algún
recodo del mismo, para nunca vérsele más.
Eran libres como el viento, el cultivo de las tierras de temporal con el estilo nómada, con
una vara puntiaguda se introducía en la tierra (esta llamada Coa) y la mujer ó el pequeño
sembraban el grano de maíz ó fríjol en el orificio y era tapado por la mano ó la punta del pie,
que después germinaría y sería labrado con los rústicos implementos de labranza. Su vida
transcurría más bien en la pobreza, su casería se efectuaba con flechas, cuchillos y lanzas de
obsidiana y hablar de oro y riquezas sale sobrando.
Estas solo existían en los jefes del clan de acuerdo al Fray Tovar se comparaban a los leones
siempre en calma y somnolientos y a la hora de ataque eran fieros como ninguno antes vistos,
guerreros indómitos y feroces con los enemigos , estos terminaban en los grandes peroles de
barro ó en la hoguera y después consumidos. Eran bien conocidos de ser practicantes del
canibalismo y que ésto gracias a los De Castilla fueron reprendidos y alejados de estas ofensas
al mismo hombre blanco, como a su religión, sus deidades como el canibalismo desaparecían
por medio de la religión.