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El Señor Cardenal Don Norberto Rivera Carrera nació a las 11:00 hrs. del sábado 6 de junio de 1942 en el pueblo La Purísima Concepción -que hasta 1904 se llamó El Venado, fundado en 1876-, perteneciente hasta hoy a la parroquia de Santa Catarina y municipio de Villa de Tepehuanes, Arquidiócesis y Estado de Durango (según Acta de nacimiento No. 309, libro No. 1, foja 91, del Registro Civil de Tepehuanes). Es el sexto de nueve hijos del matrimonio del Sr. Don Ramón Rivera Cháidez, fallecido en la Ciudad de México el 29 de octubre de 2003 a la edad de 93 años, y de la Sra. Doña Soledad Carrera Villanueva, que vive con él. De sus nueve hermanos viven tres, Javier y Margarita, casados, y Hermila, que es religiosa de la Congregación Hermanas Salesianas de Don Bosco; los otros cinco hermanos murieron recién nacidos, dos niños, Raúl y Víctor, y tres niñas, Hermila, y las mellizas Oralia y Ofelia. Tiene seis sobrinos, de Margarita, dos, Hiram y Miriam, y de Javier, cuatro, Javier, Ángel, Elizabeth y Norberto, que radican en Monterrey, Nuevo León. Al faltar sus primeros cinco hermanos, Beto se convirtió en el hijo y hermano mayor de la familia. SACRAMENTOS DE INICIACIÓN CRISTIANA Recibió el Sacramento del Bautismo al mes siguiente de su nacimiento, el martes 14 de julio, de manos del Padre Luciano Rovelo, en el templo parroquial de Santa Catarina, en Tepehuanes (según Libro No. 40, partida No. 711); fueron sus padrinos, el Sr. José Inés Zepeda, entonces soltero, y la Srita. Esther Gamboa, siempre soltera, ambos fallecidos. Recibió el Sacramento de la Confirmación al año y cinco meses de edad, el viernes 27 de noviembre de 1943, en el templo parroquial de Santa Catarina, en Tepehuanes, de manos del Excmo. Sr. Don José María González y Valencia, entonces Arzobispo de Durango, durante la visita pastoral que hizo a la Comunidad Parroquial del 24 al 29 de noviembre de ese año. Su acta de Confirmación es la No. 1292, libro correspondiente a 1943. Fue preparado para recibir el Sacramento de la Sagrada Comunión por sus papás, de recia piedad católica, y, luego de haberse confesado, se alimentó por primera vez del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo a la edad de 8 años, durante una Misa dominical en el templo de Tepehuanes, a la que acudió solo; ahí mismo le pidió a una señora que encendía las ceras del Santísimo que fuera su madrina, y ella misma le prestó una vela. Regresó a La Purísima y simplemente les dijo a sus papás que ya había hecho su Primera Comunión. Sus padres recién casados iniciaron siendo comerciantes de catres, cobijas y cal en su pueblo. Después su padre emigró a Chicago, Estados Unidos, a trabajar durante más de veinte años para sostener a la familia. El niño Norberto realizó sus estudios básicos en la escuela primaria Ignacio Zaragoza de su pueblo, que ofrecía sólo hasta tercer grado. Quienes buscaban concluir su educación primaria debían trasladarse a Tepehuanes, que se encuentra a más de seis kilómetros de distancia de La Purísima. Jesús Saucedo, su profesor en la primaria, comenta que Beto era un alumno normal, inteligente, travieso, despierto, aunque no el más sobresaliente, pero al que se le notaban deseos de superación (Diario de Monterrey, 3-enero-1999, p. 3). A la edad de ocho años, cuando más le gustaba la popular canción En el bosque de la China, Beto empezó a ir los sábados caminando o a caballo de La Purísima a Tepehuanes, para estudiar en la Escuela Apostólica Parroquial, integrándose a un grupo de niños dirigido por el Señor Cura, y participar en las diversas actividades y celebraciones litúrgicas de la parroquia, además de convivir unas horas con unos tíos y primos. En la tarde regresaba a casa. INGRESO AL SEMINARIO DE DURANGO Mucho debe el Señor Cardenal Rivera al primer Obispo de Ciudad Obregón, Sonora, y primer Obispo mártir de México, Excmo. Sr. Don José Soledad de Jesús Torres Castañeda (1918-1967) -del presbiterio de la Arquidiócesis de Durango- quien en su niñez era el párroco de su tierra natal, pues fue él quien lo promovió en su ingreso al Seminario de Durango, ya que en su pueblo sólo se podía cursar hasta tercero de primaria y él no tenía otra oportunidad de continuar sus estudios. La providencia de Dios se hizo presente de manera muy especial. En 1955, el entonces párroco Don José Soledad, antes de partir a Gómez Palacio, Durango, a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, después de haber estado 13 años en Tepehuanes, había elegido a seis jovencitos de la capellanía La Purísima para prepararlos y enviarlos al Seminario Conciliar de Durango, y entre ellos no se encontraba Beto. Ellos fueron: los hermanos Arturo y Agustín Arámbula, los primos hermanos Agustín e Ignacio Zepeda, Rafael Gaytán y Lorenzo Herrera, pero, como se enfermó este último, entonces el párroco escogió a Beto en su lugar. A los 12 años de edad ingresa al Seminario, donde realizará durante siete años los estudios de Humanidades, de Filosofía y un año de Teología. Aquí perteneció a la Congregación Mariana. Colaboró en la revista del Seminario Stella Maris, primero como redactor y después como director. A LA GREGORIANA DE ROMA A la edad de veinte años, el 21 de septiembre de 1962, Don Antonio López Aviña (1915-2004), entonces Arzobispo de Durango (1961-1993), lo envió al Colegio Pío Latino Americano de Roma, para continuar sus estudios sacerdotales y especializarse en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana, en la que obtuvo el título de Licenciado en 1966. De ahí que tenemos un Pastor forjado directísimamente en el Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965), pues vivió muy de cerca como estudiante el desarrollo de todas las sesiones conciliares, en las que además participaba su antiguo párroco y preceptor en Tepehuanes, Mons. José Soledad de Jesús Torres Castañeda, entonces primer Obispo de Ciudad Obregón, Sonora, quien por cierto lo invitó a colaborar a su Diócesis, pero su muerte repentina, violenta e injusta frustró todo proyecto. DIACONADO Y PRESBITERADO Fue ordenado Diácono por el Vicario del Papa Paulo VI, en la capilla de los Lasallistas, en Roma, el 02 de julio de 1965. Ejerció el diaconado durante un año y un día, ya que el 3 de julio de 1966 fue ordenado Sacerdote por el Papa Paulo VI, Siervo de Dios, sobre el sepulcro del Apóstol San Pedro en la Basílica Vaticana. Estuvieron presentes sus padres y algunos de sus compañeros estudiantes. VICARIO EN RÍO GRANDE, ZACATECAS A su regreso a México, su primer destino fue como Vicario Cooperador en la Parroquia del Señor de la Santa Veracruz de Río Grande, Zacatecas (Arquidiócesis de Durango), de 1966 a 1967. Ahí recibió la noticia del martirio de quien había sido su amado párroco en Tepehuanes y entonces primer Obispo de Ciudad Obregón, Sonora, Don José Soledad de Jesús Torres Castañeda, quien precisamente el Viernes Santo 24 de marzo de 1967 fue encontrado recién muerto por un camino de la Sierra de Durango, semisepultado de cabeza en un hueco de dos metros lleno de lodo, desnudo y estrangulado, después de haber estado secuestrado veinte días. Ahí correspondió negociar al neopresbítero Norberto con el famoso cantante mexicano Antonio Aguilar, que al día siguiente ofrecería una función en el lienzo charro de Río Grande, para que suspendiera y cambiara de fecha el espectáculo, como respeto y luto por el asesinato del Señor Obispo Torres Castañeda, quien además era originario de ahí y el pueblo estaba muy consternado. Antonio Aguilar aceptó cambiar la fecha de la función y además donó a la Iglesia el dinero de la taquilla. FORMADOR Y MAESTRO EN EL SEMINARIO Para septiembre de 1967, el Padre Norberto es llamado a ocupar la cátedra de Teología Dogmática en el Seminario Mayor de Durango, la que impartió durante dieciocho años. También impartió cátedra de Sagrada Escritura, de Teología Pastoral y de Teología Espiritual. Durante cinco años fue Prefecto de Disciplina y al mismo tiempo Canónigo Lectoral de la Catedral de Durango. De 1982, cuando fue reabierta la Universidad Pontificia de México, a 1985, se desempeña como catedrático de Eclesiología, alternando con el Seminario de Durango. EXPERIENCIA PASTORAL En Durango, el Padre Nos sirvió además como asistente diocesano de la Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM); fundador y asistente del Movimiento Jornadas de Vida Cristiana; asistente diocesano del Movimiento Familiar Cristiano; capellán del templo de San Martín de Porres, de varias casas religiosas y colonias populares. Por encomienda del entonces Arzobispo de Durango, Mons. Antonio López Aviña, encabezó las obras de construcción del templo parroquial de Santa Rosa de Lima, en el fraccionamiento Jardines de Durango, así como del templo de María Auxiliadora en la colonia Juan de la Barrera de la misma ciudad. Perteneció al Consejo Presbiteral desde que éste fue constituido, fue coordinador del mismo por dos períodos consecutivos; secretario de la Comisión Diocesana de Pastoral, miembro del Consejo de Gobierno y consultor diocesano, por varios años encargado diocesano de Comunicación Social y responsable del boletín diocesano de Pastoral. En la Conferencia del Episcopado Mexicano se desempeñó como secretario ejecutivo del Departamento para la Familia, del cual, el Sr. Arzobispo de Durango, Don Antonio López Aviña, era presidente. En febrero de 1984 fue perito consultor de la Sagrada Congregación para el Clero de la Santa Sede. II OBISPO DE TEHUACÁN El 5 de noviembre de 1985 fue nombrado segundo Obispo de la Diócesis de Tehuacán de la Inmaculada, Puebla, por Su Santidad el Papa Juan Pablo II. El 7 de noviembre recibe la noticia de su nombramiento por parte del Excmo. Sr. Don Jerónimo Prigione, entonces Delegado Apostólico en México y después primer Nuncio. El 21 de diciembre de 1985 fue ordenado Obispo en el Seminario Menor Diocesano de Tehuacán, por ministerio y manos del Excmo. Sr. Arzobispo de Durango, Don Antonio López Aviña, Consagrante Principal, y Co-consagrantes, el Emmo. Sr. Don Adolfo Suárez Rivera, actual Cardenal Arzobispo emérito de Monterrey, y el Excmo. Sr. Don Rosendo Huesca Pacheco, actual Arzobispo de Puebla, con la presencia de veintitrés Obispos más. En su primera homilía como nuevo Obispo de Tehuacán de la Inmaculada Concepción, oró así al final dirigiéndose a la Madre de Dios: Madre mía Inmaculada, Purísima Virgen María, tu Hijo Jesucristo me ha llamado a esta Iglesia para proclamar su Palabra, para hacerlo presente a Él, para servir a estos hijos tuyos y hermanos míos en la fe y en el bautismo, Tú que me viste nacer en un pequeño pueblo dedicado a tu nombre, Tú que me hiciste crecer en una Iglesia que está bajo tus cuidados maternales y cuyo Pastor está profundamente enamorado de Ti, ahora me colocas en una Catedral, en una Ciudad, en una Diócesis: en Tehuacán de la Inmaculada Concepción (Edición especial: A nuestro Obispo. Bodas de Plata Sacerdotales 1966-1991, Excmo. Sr. Obispo Dr. Norberto Rivera Carrera, Tehuacán, julio 3 de1991, p. 16). Desde un principio se empeñó en realizar una pastoral orgánica y bien planificada en todos los sectores y estratos sociales de la Diócesis, atendiendo especialmente a las familias, a los jóvenes, a los indígenas y a los pobres, y enfrentando concreta y directamente otras emergencias pastorales como la ignorancia, el analfabetismo, la promiscuidad y el alcoholismo, que en mucho ayudó a desanimar y a que disminuyera la invasión de las sectas. Encabezó las celebraciones por los 25 años de la erección de la Diócesis de Tehuacán de la Inmaculada, del 25 de agosto al 1° de septiembre de 1987, haciendo memoria del primer Obispo Excmo. Sr. Don Rafael Ayala y Ayala. Presidió la solemne Misa el entonces Delegado Apostólico en México, Excmo. Sr. Don Jerónimo Prigione, y concelebraron 18 Obispos y Arzobispos. Durante dos períodos de tres años, de 1989 a 1995, sirvió como Presidente de la Comisión para la Familia en la Conferencia del Episcopado Mexicano. El 03 de julio de 1991 celebró sus 25 años de vida sacerdotal (1966-1991), siendo Obispo de Tehuacán. De 1993 a 1995 fue miembro del Consejo Superior de la Universidad Pontificia de México y presidente de la Sección Familia del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Desde noviembre de 1993 a la fecha es miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia y Visitador Apostólico en los Seminarios Diocesanos y Religiosos. IV ARZOBISPO PRIMADO DE MÉXICO El 13 de junio de 1995, Año Jubilar Guadalupano, es nombrado 34° Sucesor de Fray Juan de Zumárraga y 4° Arzobispo Primado de México por Su Santidad el Papa Juan Pablo II. El 29 de junio recibe el Palio Arzobispal de manos del mismo Sumo Pontífice, en la Basílica de San Pedro, en Roma. El 26 de julio a las 10:30 de la mañana toma posesión de la Arquidiócesis Primada de México en la Catedral Metropolitana. A las 17:00 hrs. del mismo día preside una Solemne Eucaristía de toma de posesión en la Insigne Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Su homilía toda se hizo plegaria a La Guadalupana: Quiero poner bajo tus cuidados maternales a todos aquellos que han estado dentro de mi vida y mi ministerio: en primer lugar a mis papás, hermanos y a todos los de mi amplia familia, a todos los de mi pueblo La Purísima y a los de mi Parroquia de Tepehuanes, a todos aquellos que colaboraron en mi formación sacerdotal tanto en Durango como en Roma y especialmente te pido glorifiques a tu siervo Su Santidad Paulo VI, de quien recibí la imposición de manos para el ministerio sacerdotal, y a mi querido Padre y Pastor Don Antonio López Aviña, quien me consagró como Obispo. A mishermanos de Río Grande y de Durango, que con cariño y comprensión siempre me han acompañado e impulsado para que crezca en el servicio de Dios, bendícelos y santifícalos. A cada uno de tus hijos de Tehuacán, recompénsales el amor, la colaboración y los mil detalles de exquisita delicadeza con los cuales han marcado para siempre la vida de este hijo tuyo. Llego, Señora mía, a esta gran Ciudad de México, en donde habitan tantas gentes, venidas de todas partes del país, del continente y del mundo. Soy uno más, peregrino y extranjero, como la mayoría de los que habitan este valle, queriendo ser hermano y compañero de camino de ellos y de todos los que aquí han nacido (Gaceta Oficial del Arzobispado de México, agosto de 1995, p. 39). Participó en el Sínodo de América que se realizó en El Vaticano del 16 de noviembre al 12 de diciembre de 1997. VIII CARDENAL MEXICANO El 18 de enero de 1998 fue designado octavo Cardenal mexicano de la Santa Iglesia (de los nueve mexicanos que han sido nombrados); en el consistorio del 21 de febrero siguiente recibió el capelo y el anillo cardenalicios de manos de Su Santidad el Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro. Tomó posesión de su Parroquia, la de San Francisco de Asís, en la Diócesis de Roma. El 1º de marzo fue recibido apoteósicamente en la Catedral Metropolitana como nuevo Cardenal de México. Acompañado de Obispos, presbíteros, diáconos, religiosos, religiosas, fieles y personas de buena voluntad, presidió su primera Eucaristía como Cardenal. En su homilía destacó: Quiero... dar gracias con ustedes al Dador de los dones, y con ustedes pedirle que pueda estar a la altura de esta confianza con la que Él ha tenido el atrevimiento de distinguirme a través de su Vicario, que este honor no altera nada, sino sólo refuerza lo que siempre he sido, pues no es más que una modalidad nueva del sello que todos llevamos en nuestra condición de cristianos, de bautizados. ( Oficial del Arzobispado de México, abril de 1998, p. 17). Como Cardenal es miembro y consejero de la Congregación del Clero, del Sínodo Permanente de los Obispos, de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del Comité de Presidencia del Consejo Pontificiopara la Familia y de la Pontificia Comisión para América Latina. En México: gran canciller de la Universidad Pontificia de México y de la Universitas Catholica Lumen Gentium de México; presidente del Consejo Interreligioso y Ecuménico de México y de la Comisión Episcopal de Cultura. Recibió en la Arquidiócesis al Papa Juan Pablo II en dos ocasiones, en 1999, para la entrega de la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in America, y en 2002, para la canonización de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Acompaña en Roma al Santo Padre Juan Pablo II en sus últimos momentos en este mundo para volver a la casa del Padre Celestial y en sus solemnísimos funerales. Participa en el primer Cónclave del tercer milenio y del siglo XXI, en abril-2005, para elegir al Sucesor de JUAN PABLO II El Grande, desde las sesiones preparativas hasta la elección del Señor Cardenal JOSEPH RATZINGER, Nuestro Santísimo Padre Papa BENEDICTO XVI. MAGISTERIO Marcadamente fundamentado en la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición de la Iglesia, y en perfecta sintonía con el Magisterio Conciliar y Pontificio, al Señor Cardenal Don Norberto Rivera Carrera correspondió preparar a la Arquidiócesis de México en sus diferentes etapas para el Gran Jubileo del Año 2000 de la Encarnación redentora de Nuestro Señor Jesucristo, y nuestro ingreso al Tercer Milenio Cristiano, como lo anunciaba y preparaba ya para toda la Iglesia el Santo Padre Juan Pablo II en su Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente (Al acercarse el Tercer Milenio), de 1994: año de sensibilización, 1996; y la celebración trinitaria: año de Jesucristo, 1997; año del Espíritu Santo, 1998; año del Padre, 1999, para culminar con el Año Jubilar 2000 eminentemente Eucarístico y Sacerdotal, a la par que anunciaba y preparaba la Gran Misión 2000 en la Ciudad de México, con su continuación la Misión Permanente, habiendo iniciado su pontificado arzobispal en 1995 aplicando el II Sínodo Diocesano y presidiendo las consecuentes Asambleas Diocesanas, iluminando en ya más de diez años con un valiente, firme, sólido y contundente magisterio, a través de Cartas,Instrucciones y Orientaciones Pastorales que tocan todos los sectores y estratos sociales, dentro y fuera de la Iglesia. ...Desde su llegada a esta Sede Arzobispal Metropolitana de México, como sucesor número 34 de Fray Juan de Zumárraga, primer Obispo de México- Tenochtitlan y primer custodio de la sagrada tilma de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin: Nuestra Señora de Guadalupe, ha sabido Usted proclamar y defender con valentía profética y firmeza apostólica la verdad de Cristo, su Evangelio y su Iglesia. Y por este amor a la verdad plena no le han faltado persecuciones, ni le faltarán, como es la vida de la Iglesia entregada totalmente a su misión; pero nos hemos ido dando cuenta de cómo Dios le ha protegido y librado de quienes se han autoerigido voces opuestas al Evangelio, iluminándole con su Espíritu Santo las palabras adecuadas para defender la fe cristiana en todo momento, sin desfallecer. Gracias por su decisivo impulso para la elevación definitiva a los altares de nuestro muy amado San Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Gracias por su magisterio de Padre y Pastor. Gracias por sus Cartas e Instrucciones Pastorales que tanto han iluminado nuestro caminar diocesano en testimonio, comunión y misión. Gracias por mantenernos unidos bajo un solo Pastor. Gracias por su espíritu solícito de comunión. Gracias por amarnos con amor de padre y de hermano, a Obispos, Presbíteros, Diáconos, Religiosos, Religiosas, Fieles Laicos y Personas que aún no están incorporadas al rebaño de Cristo. Gracias por cuidar de todo el rebaño que el Espíritu Santo le ha encargado guardar, como pastor de la Iglesia de Dios...”. (Discurso del Sr. Obispo Rogelio Esquivel Medina, dirigido al Sr. Card. Rivera durante el Homenaje Diocesano rendido a Jesucristo en su persona, en Xochimilco, D. F., con motivo de sus 20 años de Obispo, el 7-diciembre-2005). FUNDACIONES Ha fundado el Seminario Hispano de Santa María de Guadalupe de la Arquidiócesis de México (1999), para enviar sacerdotes a Estados Unidos y Canadá (que ya ha tenido alumnos de 35 diócesis de Estados Unidos); el Seminario Arquidiocesano Redemptoris Mater (1999) para formar sacerdotes misioneros para la Iglesia Universal, y la Universidad Católica de México Lumen Gentium (2001) para formar profesionales laicos iluminados por los valores del Evangelio, entre otras importantes instituciones de la Iglesia. ORDENACIONES EPISCOPALES Ha ordenado cientos de sacerdotes y diáconos y un nutrido grupo de Obispos, entre ellos a sus Auxiliares: el 12-abril- 1997, ordenó Obispo al Excmo. Sr. Dr. Don José de Jesús Martínez Zepeda, ahora actual primer Obispo de Irapuato, Gto. El 5-febrero-1998 ordenó Obispo al Excmo. Sr. Dr. Don Marcelino Hernández Rodríguez, actual Vicario Episcopal de la II Zona Pastoral Cristo Rey. El 04 de marzo del Año Jubilar 2000 ordenó tres nuevos Obispos Auxiliares de México, Excmo. Sr. Dr. Don Guillermo Ortiz Mondragón, ahora actual Obispo de Cuautitlán, Estado de México; al Excmo. Sr. Dr. Don Luis Fletes Santana, ahora actual Vicario Episcopal para los Laicos en la Arquidiócesis de México, y al Excmo. Sr. Dr. Don Felipe Tejeda García, MSpS, actual Vicario Episcopal de la IIIª Zona Pastoral San Felipe de Jesús y Presidente de la Comisión Episcopal de la Vida Consagrada. El 15 de agosto de 2001, ordenó tres nuevos Obispos auxiliares, Excmo. Sr. Dr. Don Rogelio Esquivel Medina, actual Vicario Episcopal en la VIIIª Zona Pastoral San Juan Bautista; Excmo. Sr. Dr. Don Jonás Guerrero Corona, actual Vicario Episcopal en la VIª Zona Pastoral San José y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de México, y Excmo. Sr. Dr. Don Francisco Clavel Gil, actual Vicario Episcopal en la Vª Zona Pastoral San Pedro Apóstol. Y el 26-marzo-2004, ordenó dos nuevos Obispos Auxiliares, Excmo. Sr. Dr. Don Víctor Sánchez Espinosa, actual Vicario Episcopal en la VIIª Zona Pastoral San Pablo Apóstol; Excmo. Sr. Dr. Don Antonio Ortega Franco, actual Vicario Episcopal en la IVª Zona Pastoral San Miguel Arcángel. Y 19-junio-2006 ordenó Obispo al Excmo. Sr. Dr. Don Carlos Briseño Arch, actual Vicario Episcopal de la I Zona Pastoral Santa María de Guadalupe.
La pobreza compañera de la humildad:
La Escuela Ignacio Zaragoza para el tiempo exacto de la siembra parecía que terminaba sus clases justo al punto, los chavalillos salían a sus vacaciones del verano y era un tiempo codiciado para los campesinos que a finales de los años cuarentas era el sustento de las familias, algunos se inmigraban pa’ el otro lado a dale una caladita, como se le decía « se fue a la aventura» a finales de mayo empezaban los truenos y las primeras lluvias y el regocijo se hacía presente en los campos la tierra se sentía con las fuerzas de la germinación, los pajarillos seguían la yunta de bueyes en la media vuelta que daba el arado a los futuros surcos, tratando de capturar alguna lombriz, el sembrador con su morralito de allate terciado en el hombro cargaba con la delicadeza la semilla que traería el fruto del trabajo, cansados al terminar el día el orgullo empezaba a formarse. La humildad en nuestros pueblos era acarreadora de insuperable amabilidad de parte de los labriegos con el mundo que les rodeaba, aquí es donde se formaban futuros prominentes en las mentes de los que audazmente soportaban las inclemencias y mismas negaciones de lo principal, las lluvias, los hijos de estos miraban siempre inseguro lo que el futuro traería, la incertidumbre era cortante y entre llantos algunas veces los padres rogaban por la ayuda divina, los hijos cansados de un trabajo que se realizaba con ellos en su tiempo de libertad de la escuela, era la promulgación de una preparación necesaria el estudio ó la ida pa’l norte eran las dos salidas más susceptibles. Saliendo de la escuela empezaba la tortura, que el compadre quiere un sembrador, que nos va a dar algunos elotes cuando la clavellina se pongan listas y de allí en adelante muchos chavalillos los ofrecían, la madre que tenia en el norte a su esposo y este fue uno de los casos. Corrían los finales de los años cuarentas y en el cercado del lado de la aguacaliente en frente del charco lamoso y los inmortales donde algún tiempo viviera también Reyitos Ramírez, una manada de cuervos sobrevolaban la aberturas que se hacían por el arado, en busca de los gusanillos que se exponían a los ojos de estos, en un caliente fin de mayo, el sol salía con todas las fuerzas y el sembrador trastabillando a paso lento se secaba el copioso sudor, con sus ropas deterioradas y los zapatos que le empezaban a quedar chicos, no digamos de la camisa desgastada que mas bien parecía de tela contra las moscas, algo que le favorecía por la delgadez de la tela era la circulación del aire fresco. Ándale muchacho flojo apúrate con la siembra, no te me quedes atrás, como está que en cada salida de surco te me quieras quedar sentado, esto es pa’ que le pongas mas ganas al estudio, yo te voy a poner aguzado pa’ cuando mi compadre Ramón regrese de la aventura encuentre un chavalo de bien, mira que pocas ganas de hecharle tienes a ésto, fíjate bien si esto no es para ti ponte listo en los estudios, eran las palabras de aliento del campesino de las tierras de temporal de la aguacaliente, era don Antonio Navar el que estrenaba sembrador prestado, sin pensar en que algún día de estas tierras alejadas de la sociedad el mismo campo labraba a un profesionista, un profesionista que sintiera el calor del sol y las largas filas de los surcos en los campos secos, sin ninguna nube en el horizonte, mas que esas gordas gotas de sudor resbalando por sus coloradas y juveniles mejillas. Hombre formado en una familia muy humilde, de una fe tan profunda y de piedad sin iguales, éste pueblo de alguna manera con necesidad del mismo sustento diario formaba hombres de bien, hombres y mujeres que sin ninguna duda me atrevo a decir que son de corazón sin medida, son leales por la humildad que se acarrea desde los comienzos de su llegada a este lugar y el sembrador al que nos referimos no era más que nuestro cardenal Norberto Rivera, en aquellos tiempos se encontraba sembrando y hoy en día se encuentra cultivando su amor por el mundo entero.
Julian Quintero.
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